Tomar vuelo | Euro Sub-17

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Posiciones muy referenciadas. Compromiso. Trabajo intenso en las ayudas y esmero en no bajar la guardia. Estas características, ya las conocíamos de este equipo antes de llegar a Croacia. Salvo el descuadre mayor que supuso el inicio ante Turquía (una cara que no conocíamos del equipo español), la Sub-17 ha ido superando obstáculos a partir de ese orden y movimientos muy medidos en ataque, lo que habla de la efectividad en esta primera fase de la Euro. No ha tenido demasiada producción en ataque, si nos atenemos a las comparativas de mitad de campo hacia adelante con selecciones como Alemania o Inglaterra. En edad de formación, ese compromiso en pos del orden continuo del equipo es algo más que positivo, pero a partir de ahí, cabe soltarse.

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Uno por uno | Euro Sub-17

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Acaba de arrancar la concentración de la selección en Las Rozas, a falta de una semana para el inicio del Europeo en Croacia. La lista ya está definida y, a pesar de las buenas sensaciones mostradas en la Fase de Clasificación y la Ronda Élite, se han registrado seis novedades respecto a los 18 primeros nombres que compitieron oficialmente en Irlanda del Norte. Santi Denia tiene un bloque definido en el once, siempre con la duda y las alternativas asomando en la zona atacante de la banda izquierda. Una incertidumbre que queda de nuevo demostrada con la aparición de un nombre que no había participado en las dos fases anteriores. Comentamos, uno a uno, los 18 elegidos.

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Toco y me voy

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Lo que se pretende es la búsqueda. Los jugadores acompañan o no la intención de un técnico. El técnico sabe o no transmitirla. ¿Estarán esos jugadores capacitados para entenderlo? Carlos Salvador Bilardo es un técnico (alguno pensará que “ya fue”) obsesivo, y la obsesión por algo en ocasiones lleva a veces a utilizar un lenguaje que para el jugador, que viaja en otra sintonía, se hace casi incomprensible. Si a eso le añadimos el peso de una camiseta, claramente la presión no deja leer entre líneas. | Foto: PITCHERO.com

Argentina venía de un reencuentro con sus “fuentes”, tras la llegada a la AFA de César Luis Menotti en 1974. Se ganó un Mundial y se realizó todo un esmerado esfuerzo por reconciliarse con el balón y estructurar un equipo con la autoestima suficiente como para imponerse a cualquiera bajo la premisa de la tenencia. No fue sencillo, por todo el contexto de la época, pero el logro deportivo quedó ahí, además de ganar un Mundial Juvenil. La eliminación en el Mundial de España supuso un cambio de rumbo y se apostó por un entrenador que claramente procedía de otra corriente. Más allá de controversias y desencuentros, en lo que a fútbol se refiere desde la dirigencia, consciente o inconscientemente, se decidió un cambio de plan, una idea nueva. Iban a aparecer nuevos nombres y había que dar un giro a todo lo anterior.

Asociar el juego a unos orígenes puede llevar a equívocos. Asociar la pasión a solo una forma de interpretación también. Porque la pasión puede ser intensidad, brega, compromiso y no solo belleza, en lo más estricto. A pocos países se les relaciona más con esa doble interpretación del juego que a Argentina. El apego desmesurado al mismo y la realidad histórica de haber alcanzado grandes logros de diferentes formas así lo evidencian. Algo que puede contrastar con el fútbol español, aunque esto tampoco quiera validar una sola realidad, donde los grandes campeonatos internacionales de clubes y selecciones se han conseguido con una intención de juego ofensiva. Es posible que este dato sea mera casualidad, pero es innegable que el ganar reconcilia al entorno y fortalece convicciones concretas.

Hay tendencias que son difíciles de cambiar. El futbolista, a edad temprana, situado en la masa, se desenvuelve a impulsos. Atendiendo a esta premisa de lo más primigenio del juego, todavía se apuesta por chicos más físicos que ante las imprecisiones constantes se hagan dueños de la segunda jugada. Si la tendencia es a no otorgar al juego un sentido claro a partir de la circulación, se buscará que la diferencia surja a partir del caos y no del orden. El caos se podría estructurar desde la fuerza física y cierta pillería, la adaptación a ese medio. ¿Y el orden? El orden tendría diferentes niveles, esencialmente clasificables según su dinamismo. Capacidad de mutar y sorprender.

Exigir ese orden a jugadores muy jóvenes puede que no resulte en una respuesta de lo más eficiente. Pero pese a las dificultades, hay excepciones.

Por eso el fútbol es el caos que parte de la cabeza. Es poner orden a esas ideas. Al principio los impulsos son más fuertes que cualquier mandato ajeno, aunque el jugador haya recibido el aviso de qué es lo más importante. Si desde siempre el chico se las ha arreglado de una manera determinada, por qué cambiar. En este punto, a mitad de camino entre unas cualidades evidentes y demostradas, y las buenas indicaciones del entrenador, emerge el jugador que de verdad está dando los primeros pasos para progresar: una manera más de explicar el origen del talento.

Leek, en el condado de Staffordshire, es la sede elegida por la asociación inglesa de fútbol (The FA) para la disputa del segundo encuentro del Torneo de Desarrollo UEFA Sub-16. Es febrero. Hace frío, pero podría hacerlo más. Eso sí, el estado del verde no es el que se observará unas semanas depués por aquellas tierras. Ahora, más irregular e intercalando zonas más duras con otras blandas. El fútbol inglés, seguramente también inspirado por todas las figuras internacionales que han poblado su liga en los últimos tiempos, está proyectando algunos de los jóvenes más llamativos en categorías inferiores. Al mestizaje, muy arraigado ya en su sociedad, que aporta el poderío físico que muestran sus promesas, se ha añadido una mayor personalidad y capacidad individual. La mayor duda sigue apareciendo en la presencia de una identidad colectiva de su juego.

Sin embargo, la mejoría técnica evidente, el físico y esa energía aparentemente inagotable que siempre  ha mostrado el futbolista de las islas han otorgado una mejoría importante en los resultados de los últimos torneos de inferiores, tanto en clubes como en selecciones. En categoría Sub-16 y Sub-17 han incluso superado holgadamente a muchos rivales por esa mixtura que antes mencionábamos. Conociendo esta realidad, hay que subrayar también lo difícil que es cambiar tendencias. El fútbol español ha apostado por una idea desde sus triunfos en la selección mayor. El estilo debe seguir, aunque todo se ha de dinamizar. Pero el contexto ha cambiado. Los rivales han mejorado y la superioridad que las selecciones inferiores mostraban hace ya más de un lustro no se muestra hoy, y ni muchos menos de que aquella manera casi incontestable.

En este contexto actual se presentaba en Leek, en una oscura tarde de viernes, la generación de 2001-2002 –visto el varapalo que semanas después sufrió la Sub-19 de Luis de la Fuente ante los ingleses, también se contextualizará mejor lo mostrado y la dificultad en ello–. Ya se había destacado algo de lo más llamativo de un grupo que por circunstancias del campeonato iba a ser dirigido por Albert Celades, seleccionador Sub-21, en lugar de Santi Denia, que se encontraba en Croacia con los Sub-17. El nivel y la variedad de atacantes que aglutina este nuevo grupo –además de todas las otras opciones que no entraron en la lista final para el Torneo de Desarrollo y que se han podido apreciar en sus clubes y en el estatal de selecciones autonómicas– atraían la mirada por ese talento en un estado a priori en la antesala del orden aunque ya en la escalera que inicia el ascenso hacia la élite.

¿Talento abocado al desorden frente a jugadores físicos y enérgicos, con buena dosis de calidad? En un césped que seguramente no iba a facilitar la agilidad de la posesión. Era fácil creer en la tendencia de lo que suele suceder a estas edades, si se desconocía el verdadero talento de los jugadores españoles. Y conociéndolo, es lógico que también. Pero en un clima tan extraño en relación a la tarde de un febrero bonaerense, la ley de los dos toques se fue haciendo su sitio, desde el principio o a ratos, pero el tema de la Bersuit se hizo patente.

Tocar y moverse. Ofrecerse y no estar demasiado en el mismo sitio. El dinamismo frente a la presencia. 1-5. La clave, el entender que la pelota y el juego viajaran hacia uno u otro lado, de manera ligera, para encontrar espacios y dar pocas opciones a las virtudes del rival. El insistir demasiado en un mismo lugar siempre iba a dar ventaja a una segunda jugada que favorecería el impulso de un adversario al que convenía desorientar.

Sobre el minuto 35, se inicia una larga combinación a no más de dos o tres toques por jugador. Viene tras una internada de arrebato de un equipo que va por debajo y se presenta ante su afición y su orgullo. Pero el juego manda. La pelota corre por todo el largo del campo, más orientada hacia la izquierda. Atraer y alejar rivales. El equipo amaga, una y otra vez, que lo va a intentar por esa zona. Va a profundizar por la banda de Miguel y Bryan. Amaga y se va hacia el centro. Y finalmente llega la de la verdad. Tras buenos movimientos de esos dos, es Álex Baena el invitado sorpresa que aparece por allí, nadie lo detecta. Controla, conduce poco y cede atrás para que Nabil defina arriba. Dos minutos de esencia del juego. Parecería algo muy trabajado, pero sólo se trató de encontrar la sintonía. Esa que es comprensible para todos los que alguna vez han entendido este juego.

El primer escalón | Sub-19 – Sub-21

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Los últimos días de marzo han traído dos muestras diferentes de fluidez en tres envites de nivel. En dos categorías diferentes, Sub-19 y Sub-21. Los juveniles jugaron en total tres partidos en la Ronda Élite, pero fue ante Inglaterra donde realmente se pudo medir y valorar, una vez tras la derrota, qué cabe repensar en la salida del juego (que es también el equilibrio) de una generación de 1998 que ha arrastrado un problema similar en diferentes categorías. Algo que también se había observado en las primeras fases de este proceso Sub-21, hasta que se ha observado un cambio en la aventura que comanda Celades.

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Otra vez aquí | Ronda Élite Sub-19

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Un año después, la Sub-19 se vuelve a encontrar en una tesitura parecida y ante el mismo rival. Diferentes nombres pero misma camiseta. El que pierda dirá prácticamente adiós por ese caprichoso sistema en el que solo la UEFA es capaz de eliminar repetidas veces y antes de hora a algunas de las mejores ocho selecciones del continente. Luis de la Fuente ha encontrado su bloque. Mantiene un cuadrado que viene desde la categoría Sub-17, con Álex Martín-Amo-Pepelu-Aleña (también sigue Cururella y Óscar era habitual suplente en aquella época), y lo ha rodeado de savia nueva. Alguna novedad realmente llamativa y sorprendentemente una de éstas que aún no ha debutado en la Ronda de Élite.

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Buenas sensaciones, dudas y hoy | Ronda Élite Sub-17

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La selección Sub-17 acabó con unos mágnificos números la fase de clasificación el pasado septiembre en Irlanda del Norte: no encajó ningún gol y por el contrario anotó 13. Como anécdota, la mayor goleada se la endosó al supuestamente rival más fuerte, Eslovaquia (0-6), que finalmente acabó segundo de grupo con seis puntos. Unos interesantes guarismos como primera que no le sirvieron para evitar el escollo de viajar, como subcampeona actual, a tierras de la actual campeona de la categoría, Portugal. A vueltas siempre con el caprichoso sistema de sorteos UEFA… Pero de esas buenas sensaciones hemos pasado a algunas dudas a pocas horas de que empiece a rodar el balón ante Polonia en Marinha Grande.

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Sublimar el gol; cuidar la elaboración | Torneo Desarrollo UEFA Sub-16

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La lista más joven de la federación que irrumpe en el panorama internacional está marcada claramente por la riqueza del potencial y las virtudes que ya asoman de sus atacantes. Un equipo que en apariencia, antes de saltar ante Italia, Inglaterra y Finlandia, se inclina sobre el terreno de juego claramente hacia arriba y que no encuentra precedentes cercanos en otras generaciones en cuanto a esa preeminencia de cara a gol. El reto, en este incipiente paso, es indudablemente equilibrar el equipo, aunque pueda poseer gran efectividad anotadora.

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Álex Berenguer, Pedraza y Álvaro Jiménez | Sub-21

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Buscando la versatilidad, huyendo de las funciones programadas en el campo, de la apariencia de posicionalidad fija y rasgos familiares. Se trata de aportar cualidades eficientes, que repercutan finalmente en el beneficio del equipo, pero que sean poco clarificadoras, en cuanto a que el rival no tenga algunas referencias claras. Siempre debe tenerlas, y que sea de las que realmente tenga que estar pendiente, pero también debe encontrarse con otras alternativas que no se espere. Pensando en todo esto, podrían aparecer tres nombres.

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El mediapunta zurdo | Sub-16

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El mediapunta zurdo es uno de los jugadores que seguramente mejor representa, en el imaginario del aficionado, la lírica de este juego. No siempre aparecen proyectos capaces de colocarse a la altura de esa imagen. Algunos se difuminan ya desde la ilusión de lo que realmente puedan ejecutar en el terreno de juego. Otros, simplemente comienzan a dejar detalles de lo son capaces de hacer hoy, aunque parezca que solo pueda valer si lo siguen haciendo mañana.  Y los hay que van en continua progresión ascendente. Adrián Bernabé, Bryan Gil y Rober están en el incipiente intento de adentrarse en esa estancia mental y en la realidad.

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El movimiento de Oliver | Sub-21

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Desde que uno ve partidos de selecciones inferiores de España, el último ejercicio de calentamiento antes iniciarse el encuentro es uno de combinaciones rápidas entre los titulares, salvo el portero. Lo hacen en un espacio reducido, junto a la banda; cinco con peto y cinco sin él. En un rectángulo de unos 25 por 10 metros, los poseedores del esférico se lo tienen que pasar entre sí a uno o dos toques, a lo sumo, ante la presión de los otros cinco. Se trata de un calentamiento lógico para un equipo que va a depender de la combinación ágil para sorprender.

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