Osvold

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“De Gea, Casillas, Sergio Rico; Carvajal, Juanfran, Piqué, Ramos, Javi Martínez, Bruno, Jordi Alba; Busquets, Koke, Jozabed, Iniesta, Silva, Thiago, Aleix, Sergi Roberto; Isco, Luis Alberto, Morata, Alcácer y Lucas Pérez.”

“Nolito, Camacho…”

En esas me quedé. Eso debía ser el comienzo, o el esbozo, de un artículo en el que intentaba destacar lo que en ese momento, y para la Fase Final de Francia 2016, podía suponer “El factor sorpresa”, teniendo en cuenta lo que para mí era toda una retahíla de nombres de calidad y en buen estado de forma. Hace meses de ello, hace tantos (o no tantos), que Nolito aún estaba recuperándose y aparecía en el comienzo de ese inconcluso segundo párrafo como una de mis alternativas a esa lista de 23 en plena ensoñación.

El gaditano, del que leí por primera vez cuando con solo quince años jugaba en el Atlético Sanluqueño, evidencia que todo es cambiante. Poco después de esa temprana aparición tuvo su oportunidad en Valencia… Bueno, es una historia muy larga y de la que en definitiva lo que quería sacar es que todo al final es agarrarse de la mejor manera a una ilusión. La manida expresión de que “la clase se le presuponía” arroja tintes poco optimistas, pero hay quien se baña en ellos y sale a la superficie. Nolito, tras sus goles a Bosnia y Corea, está en la lanzadera. Todo puede cambiar, aunque ande fino, fino. Pero también hay que tener en cuenta que estamos ante un torneo corto. Y si se llega con esa frescura y esos arrestos del que se sabe a conciencia ante la cita…

Son días de tránsito en el tiempo. Me puedo imaginar a mí cuando muchos años atrás se estaba en las semanas previas a una Fase Final. Y con solo esos recuerdos puedo volver a la antesala de algo alucinante que con el tiempo, seguramente en días más alejados a las fechas de la cita, también he sabido ver con otra perspectiva, utilizando la consabida palabra de relativizar un evento en el que sin duda el azar ocupa cómodamente su lugar en una competición deportiva. Y sin embargo el azar y la gloria casan como pocos aquí. Algo que también voy a intentar entrelazar en toda esta serie de ideas, pseud -anécdotas o paseos entre el hoy o el nunca.

Ayer sí fue miércoles 30 de abril de 1986. ¿O no? Antes de ayer tal vez fue martes 31 de mayo de 2016 y el periódico argentino, La Nación, escribía sobre algo similar que yo venía barruntando desde hacía un par de meses. Todo giraba en torno a Kjetil Osvold –este extraño nombre puede ayudar a que nadie crea sobre éstas, mis intenciones, pero así se llama el tipo que le tiró un caño a Maradona en el último partido internacional que perdió la Argentina de Carlos Salvador Bilardo antes del Mundial de México en 1986–. En torno a la anécdota del único goleador de aquel partido, un partido “perdido” que quería ver, y que adquirí semanas atrás, y que aún no he visto. Eran días que leía y leía líneas y me empachaba de entrevistas al último técnico que llevó la Copa del Mundo a la Casa Rosada. El último de los dos únicos que lo han hecho. Pero sobre todo me quería meter en el aire que respiraba la expedición argentina por sus extraños periplos para disputar amistosos en la antesala de la Copa del Mundo. Me quería meter porque yo no estuve nunca ahí, pero sí que estuve. Fue mi “primer Mundial”,  del que el primer recuerdo que se me viene no está delante del televisor, sino en los últimos días de clase en Segundo de EGB, pensando en lo que significaba lo que se venía. El segundo sí es un paseo desde la habitación de mis padres al salón a través de un pasillo iluminado por esa luz tan característica de finales de mayo que entraba por las viejas persianas de madera. Casi por casualidad, era un sábado por la tarde, solo y sin premeditación se me presentó ante mí la ceremonia inaugural antes del Italia-Bulgaria. De esos maravillosos recuerdos difusos a la obsesión desenfrenada por obtener datos llegué a Osvold, del que realmente tenía poco que decir. Pero su momento me obsesionó. Tenía que partir de él para explicar algo, pero no fui capaz. Ahora, y va en serio, cuando empiezo a escribir de cualquier forma llega hasta mis ojos por el buscador el artículo de La Nación. En Argentina también están en la previa de una cita importante que ni siquiera está claro que vayan a disputar. Y treinta años atrás estaban ante una selección que “a nadie le gusta”, como declaraba César Luis Menotti por aquellos días y recopilaba este artículo del que no encuentro firma.

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Publicado el junio 2, 2016 en Transitando una Fase Final, Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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