El factor método y el factor innato

En la rueda de prensa previa al partido ante Alemania, el seleccionador español, Luis Enrique, respondiendo a una pregunta del periodista Eduardo Castelao de El Mundo: ‘’yo hago análisis en función de la manera que tenemos de ver el fútbol y de trabajar. No juzgo en ningún caso a ningún aficionado. Me imagino que los aficionados hacen lo que yo hacía cuando era aficionado: disfrutar de su equipo e intentar pasarlo lo mejor posible. No ponerse a analizar si el rival sale con un determinado número de jugadores: dos, tres, cinco atrás… Por lo que me consta, todos los entrenadores hacemos un poco lo mismo’’.

Era la primera pregunta. El seleccionador marcaba distancia, sin entrar en la labor del periodista, entre el profesional del fútbol y el aficionado. Una distancia que tristemente abonan como poco los medios con más audiencia, obcecados en esquivar las entrañas del juego para enfangarse en la agenda que desde hace años convierte el deporte más seguido en un vodevil.

El fútbol, un juego que todos quieren ordenar pero que parece que siempre va a mantener algo de caótico, también supone una curiosidad infinita para algunos observadores. A falta de un partido para el cierre del Grupo 4 de la Liga A de la UEFA Nations League, el caos para la selección Luis Enrique se muestra más en la escasa claridad para resolver ventajas o situaciones del equipo en tres cuartos y ordenarse, y ser firme, en las coberturas y repliegues como equipo que presiona alto y en bloque.

Hace dos meses y medio, ante Alemania, el seleccionador sorprendía con la puesta en liza de dos laterales derechos (Jesús Navas ya lleva un tiempo en esa posición). Jesús Navas ocupó la zona más avanzada y Carvajal la defensiva. Es posible que el técnico hubiese pensado en Adama para jugar como extremo derecho, pero la baja de este por ser posible positivo, impidió que pudiese estar en Stuttgart. A la izquierda de Carvajal, se situaron Ramos y Pau torres, la pareja de centrales que definitivamente ha encontrado el equipo. Y más allá Gayà, que parece la primera opción en el lateral.

Los dos centrales han salido de inicio en todos los encuentros de la competición hasta el partido definitivo. Por encima de cualquier otra consecuencia en la disposición del equipo en este torneo, el hecho de que lleven cinco partidos juntos y de inicio –por cierto, con más minutos disputados por parte de Pau– la confirma como la más vigente. De esa pareja que ya para el archivo, y es de esperar que como recurso que dé más réditos en el futuro, las rupturas en conducción de Pau Torres. Ha dejado un buen número de ellas y mientras lo rivales no lo tengan tan en cuenta, puede mantenerse como opción para llegar en superioridad y que los mediocentros sean un señuelo para la presión rival. Es una manera de descargar a Busquets de responsabilidad en el inicio del juego.

Aunque cada vez más Rodri suma minutos, algo lógico debido a sus actuales prestaciones, potencial y a la carga de partidos en las piernas de Busquets durante tantos años, el catalán sigue siendo la primera opción. Se le puede achacar que no abarca tanto campo, pero si el equipo está junto, sigue dando una buena medida, no así cuando se desordena, donde da muestras de pérdida de energía.

De todos modos no me voy a detener más en esa posición y creo que merece centrar más la mirada en la zona de tres cuartos o en la de los tres atacantes. Es cierto que Thiago se preveía que iba a ser una pieza clave en la circulación, después de empezar a ofrecer una medida de jugador más maduro: dejó evidencias de ello en el primer partido ante Alemania y la goleada ante Ucrania. Y que la ruleta de lesiones en la zona de interior y pivote ha hecho desaparecer a Thiago y alternar a Busquets, Rodri, Merino (una de las novedades con más minutos), Fabián, Canales, Ceballos, Koke e incluso Olmo, pero donde el equipo ha dado muestras de más distancia con alcanzar una eficacia regular ha sido en la concreción de acciones en tres cuartos. Ni siquiera lo centraría en las finalizaciones, sino que en la franja entre tres cuartos y la frontal del área muestra muchas dudas e imprecisiones.

Normalmente, casi todos los análisis se quedan aquí. Se ha escuchado en tertulias y diferentes artículos de opinión. La respuesta y solución alegre a todo esto es que en un partido como el de Alemania, la pelota entre definitivamente y lo haga varias veces. Y ya nunca más volviera a pasar. No, la tendencia en el fútbol que conocemos es que cuando un equipo encierra al rival en su área suele tener problemas para la finalización.

Hay un equipo, el actual campeón de Europa, el Bayern, que (ignoro el método que utiliza Hansi Flick) desde la presión y el caos, porque muchas veces sus líneas están estiradas –crea batallas nucleares, en manadas de pocos jugadores–, y un optimismo de cara a gol necesario, acaba encontrando múltiples opciones para finalizar. En los nuestros, una buena parte de lo que se genera hasta tres cuartos es previsible. Sufren un frenazo claro ante el muro que es la frontal del área. La otra parte es inseguridad.

La realidad es que hay que buscar soluciones ampliando el método de trabajo. Y repito, sumamos más llegadas que ocasiones. Y aunque preocupa el desenlace de las dos facetas, hay que encontrar mecanismos para trabajar, ampliando miras, las dos facetas. Que no se haya hecho no quiere decir que no se pueda. Creer que eso se ha dejar a la inspiración es el error clamoroso que podemos sacar de esta UEFA Nations League.

Ocurrió que apareció un chico de 17 años, con la sangre helada, y que lo hace todo más fácil y eficazmente con balón en tres cuartos. Aunque lo parezca o realmente no tengamos a otro con esa clarividencia para la zona, no hay que pensar que el talento de Ansu sea la solución. No ya por no cargarle de responsabilidad (a ver cómo y cuándo vuelve de la lesión), sino porque un equipo que ataca ha de tener variedad efectiva.

De momento no insistiré más en este tema. Tampoco me detendré por ahora con la apuesta Luis Enrique por Unai Simón. Dejo con este primer balance de lo que está siendo la competición la evolución de los onces en los cinco encuentros y los cambios. Ahí podréis observar como el centro de la defensa es lo más claro que no has quedado –ya que las vicisitudes físicas (de fondo o por lesión) sobre Busquets tampoco han cerrado definitivamente ese puesto–. A partir de ahí hay una idea de juego y un baile de nombres.

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