Continuidad en la zona de gestación

“El único método que conozco para salir de esto es seguir trabajando y estar tranquilos. Que los jugadores estén tranquilos, porque llegarán los goles y las victorias”. Las palabras de Raúl Casañ al finalizar el partido ante el Orihuela volvían a centrar la atención en la escasez de goles de su equipo.

En la tendencia a simplificar lo que sucede en el campo, diríamos que la Peña le sigue metiendo mucho ritmo a los partidos. Que quiere y puede estar encima de su rival, y que en muchas ocasiones, como en el Estadio Los Arcos, consigue triplicarlo en cuanto a iniciativas. Siempre lo decimos, la Peña, para empezar, no debería negociar nunca ese espíritu proactivo. La clave, sobra decir, es cómo se gestiona. Y mirar una y otra vez a la temporada pasada es absurdo.

Variedad en la creación de las pocas acciones claras

En este último partido, Loren y Gilbe han tenido las mejores ocasiones. Dos el primero. Con dos golpeos muy diferentes de media distancia. El primero ha pegado en el larguero tras un lanzamiento bombeado. El segundo, tras recibir un balón desde la izquierda que ha enganchado a media altura y el portero ha sacado en una buena estirada. La acción de Carlos Gilbert ‘Gilbe’ ha llegado tras un centro muy tocado que se ha paseado por el área pequeña y que el catalán no ha podido empujar a la red. Ha habido otras llegadas, pero no tan claras como éstas. Sí ha habido, como decimos, más iniciativa y ritmo por parte de los visitantes. Pero, insisto, la clave es ver cómo se ha gestionado, y aún se aprecia cierta anarquía en la gestación de las llegadas.

Hasta el minuto 22’, la Peña ha centrado sus ataques en juego directo. Ha salido  con esa especie de doble pivote ciego, con De Val y Andreu –dos hombres de buen equilibrio y concentración, pero menos dotados para dar agilidad con balón–; con Loren a pierna natural en la derecha; Colau cambiada, en la izquierda; y con Gilbe y Miguelete en punta. Estos dos últimos, sobra decir, más capacitados para recibir al pie. Eso no quita que estemos ante dos delantero inquietos, que les guste venir a recibir o tirar desmarques, pero seguramente de manera natural preferirían tener pivotes por detrás con más querencia por la pelota. La solución, es de suponer, y se ha visto en algún momento al inicio, era que Colau se meta, haciendo horizontales hacia el centro. Juega con la cabeza levantada y ve bien a los compañeros al espacio o al apoyo. Pero realmente se ha visto poco y era difícil, muy difícil, ver una superioridad interior de la Peña con balón. Así que poca claridad por abajo. Y ya digo, hasta el 22’ no llega la primera combinación que provoca cierta inquietud; y en el 23’ el centro desde la derecha al que no llega Gilbert, que por una vez sí puede atacar al espacio, aunque sea por la línea de fondo.

Cómo se quiere y se puede atacar

La Peña ha caído por la mínima en sus dos visitas al segundo y tercero, Hércules y Orihuela, y realmente ha sido superior en cuanto a iniciativa. Tiene trabajo. Algo que ya sabemos que Casañ no desdeña. Se busca, seguramente, dar continuidad a la manera de atacar que más le convenga. Y no sólo se trata de la elección de los jugadores, sino de la toma de decisiones de éstos. Y por si esto no fuera poco trabajo, al contar con un buen puñado de jugadores jóvenes, también hacerlos crecer en semanas, o pocos meses, para que ayuden a sumar puntos.

El Orihuela, hasta el 33’, no realizó un remate, y este acabó fácilmente en las manos de Javi Seral. Partiendo de la base de que los automatismos en cuanto a intensidad están asimilados, hay margen de mejora en la construcción del juego.

En defensa, Crespo tuvo trabajo y estuvo expuesto con Ferran Giner en su banda, en la primera parte. El veterano zurdo le creo algún que otro problema. En la segunda, con Fonda descolocado y Gilbe cansado, con menos ida y vuelta, Cristeto tenía que cubrir la banda izquierda por donde Solano creó problemas y muchos desde el 75’. Sufrió el salmantino, sin las mismas piernas que su rival. En la típica acción donde el defensa no mira qué tiene a la espalda, Fonda va hacia el centro del área pequeña y regala el segundo palo a Solano que anota, señalando más si cabe que tenía una autopista por ese lado. No hay que desmerecer la pausa del veterano Chechu (38 años) en esa acción.

Seguramente estos descuidos a la hora de defender las bandas, tan visuales, lo hubiesen sido menos de poder finalizar más jugadas en el área contraria. Así que continúa la curiosidad por ver de qué manera Casañ busca soluciones. Recordemos, ante La Nucía colocó a De Val y Cristeto, con Toni Jou por delante; y Gilbe y Loren en los costados; con Nacho en punta. En este último partido, el posicionamiento en ataque era de un 1-4-4-2, con las novedades de Andreu, Colau y Miguelete, de mitad hacia arriba.

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