Tras la pista de Álex Suárez

Siempre alguien te pone en la pista, y, como en tantas otras ocasiones, Juanjo Sánchez ha sido el que lo ha hecho esta vez. Curiosamente, después de haber visto la completísima lista de juveniles que ha subido a su cuenta, @jjsv81, que han jugado esta temporada en Segunda B, y después de poner mi atención y visionar algo de Álex Suárez (Oviedo, 25/8/2003), en una conversación de Whatsapp, me comenta que “en esa generación, si juega de mediapunta, lo tiene complicado con Carlos Álvarez o Pablo Torre”. Espero que me perdone la indiscreción.

 

No tenía anotado a Álex Suárez en mi memoria. Por eso, al ver la lista de Juanjo, me ha llamado la atención que un mediapunta del 2003, en un filial como el del Oviedo, hubiese contado con tantos minutos.  Hasta la publicación de esa lista, llevaba disputados 266, por los 399 de Pablo Torre, con el primer equipo del Racing de Santander, o los 429 de Carlos Álvarez en el Sevilla Atlético. Tanto Torre como Álvarez son dos apuestas claras de sus clubes que han tenido cierta resonancia mediática y han sido internacionales.

De todos modos, Suárez ha jugado menos seguramente por la lesión de tobillo que se produjo a mediados de noviembre y que le va a tener parado, según La Voz de Asturias, todavía hasta dentro de unas semanas.

Puede que sea un atrevido, porque sólo he visto un partido de Suárez y me he puesto a escribir. Atraído por los datos facilitados por Juanjo, rápidamente he buscado un partido y he visto el de Covadonga. Y las sensaciones que me ha dejado son buenas. Ágil; cabeza levantada; se mueve por todo el ancho de la zona de tres cuartos; y toca rápido. Tiene un físico idóneo para esa posición: ligero, de media altura y aparentemente resistente.  Por su fisonomía y por la manera de moverse, y la zona que ocupa, me ha venido a la memoria algo así como un mixto entre Fran Yeste y Ander Herrera. Pero esta que hago es una analogía más en lo físico que en lo técnico. Me ha parecido que no depende demasiado su juego de tener la pelota tanto (o lo ha disimulado bien, como alumno obediente), aunque dote de profundidad al equipo, porque ve rápido el movimiento de sus compañeros al espacio, y que se ofrece con bastante frecuencia, para diferentes labores.

Si tenemos como referentes de su generación a Carlos Álvarez o Pablo Torre, diría que evidentemente se parece más al segundo que al primero. Torre y Suárez son diestros, pero soy osado otra vez y pienso que es posible que Torre, sin decir que es un lírico, sí se gusta más con  balón. He apreciado al del Oviedo, en cambio, más pendiente de no frenar la progresión del juego, aunque con ello no pueda evitar mostrar sus dotes técnicas, que en el siguiente párrafo explicaré centrándome en un recurso.  Antes quiero completar que Carlos Álvarez necesita la pelota como ninguno de los tres para sobrevivir. Es un aventajado en el manejo. Un mediapunta zurdo clásico. Pequeño, con un guante. De otro y necesario estilo.

Volviendo a Álex Suárez, ya he dicho que es diestro, aunque en varias de sus intervenciones ante el Covadonga –de visitante, campo pequeño, sintético–­ se ha ayudado aseadamente de la zurda. No me ha dado la sensación de que tuviera sólo 17 años prácticamente recién cumplidos. Por su movilidad y seguridad me ha parecido mayor. E insistiendo en esa apreciación de que aparentemente no ha pretendido en ningún momento alardear de su habilidad, irónicamente sí ha mostrado sus recursos, o al menos repetidamente el del control de pecho.

De esa herramienta de la que se ha valido en varias acciones –de ese gesto técnico que tan bien mostró durante su carrera Diego Maradona– me quedo con una intervención en la que duerme un balón bombeado desde la defensa, ya en campo contrario, y de espaldas a portería, sin dejarla caer, la manda a su espalda, hacia donde corre su compañero Vanderson. En esa “simple” maniobra se puede comenzar a apreciar la pasta de un buen jugador. Y ese es el poso bueno que me ha dejado: agilidad y la sensación de que tiene integrados los recursos para dotar de ella al juego, sin aspavientos.

Hablando de Suárez y sus coetáneos en la posición, Juanjo Sánchez me mostraba su preocupación por la evolución de unos chicos que hace tiempo no han podido participar con la selección de su categoría. La generación del 2003 no ha jugado prácticamente desde que se hiciera con el título de un torneo amistoso en el Algarve ante Alemania, Corea del Sur y Portugal, en categoría Sub-17, en febrero de este año. Teniendo en cuenta diferentes cancelaciones por la pandemia, al parecer ya competirán para la categoría Sub-19 e intentarán clasificar al próximo Mundial Sub-20.  Por suerte, muchos tienen minutos en sus clubes, sobre todo en filiales. En el caso concreto de Suárez, una interesante irrupción, su lesión de ligamentos en el tobillo ha sido un frenazo, porque no me hubiese para nada extrañado que el Cuco Ziganda le hubiese dado algún minuto en el primer equipo antes de acabar el año. Parece una apuesta clara en su club.

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