La respuesta al estímulo en ataque

Ignoro cómo se divide en plena vorágine de una temporada el trabajo durante la semana. Cualquier aficionado se puede hacer una idea de qué es lo que se ejercita, pero cuánto tiempo se dedica a cada cosa y si hay el suficiente para que el entrenador pueda trabajar según qué aspectos son elecciones y cuestiones internas que cada equipo valorará de manera particular. Las marcas, las ayudas, las coberturas o correcciones son conceptos, con sus matices de equipo, que se aprecia que de manera casi obsesiva los jugadores de Peña han de echar mano ipso facto. Ahí está el trabajo táctico que de manera prácticamente refleja han de aplicar los jugadores leyendo cada situación del juego. Y le saca rendimiento. En cambio, cuando la pelota llega a los pies de los peñistas, ya en campo contrario, los estímulos y los procedimientos no adquieren el raciocinio deseado.

Gestión de cualidades

La Peña cuenta esta temporada con jugadores jóvenes a los que se les aprecia potencial por las diferentes cualidades que han mostrado en la disciplina actual o en anteriores equipos. En ataque, Gilbe y Miguelete son de los que más están jugando. Ambos dos tienen un primer movimiento eléctrico, pero realmente pocas veces sacan partido de esa primera y veloz reacción si no va acompañada de precisión. En ocasiones, visto el acierto, uno podría llegar a pensar que es un acto reflejo de protección y no un recurso para progresar con la pelota. Pero entiendo que es lo segundo, sólo que las cosas no les están saliendo cuando hay que dar respuesta a ese estímulo en ataque.

Y uno se podría quedar con el argumento de que al menos “no paran de intentarlo”. La realidad es que contra el Atzeneta, Gilbe tuvo la posibilidad de salir de inicio y, primero en la izquierda y más tarde en la derecha, salvo una ocasión marrada al final, no pudo o no supo (una mezcla de ambas cosas) dar más a su equipo. Más allá de aspectos posicionales, como desde qué zona le gustaría partir, la toma de decisiones del catalán, una vez que consigue romper una línea de presión, tampoco es la idónea. Insisto, tuvo pocas ocasiones de hacerlo también en esta última jornada y cuando lo hizo decidió meterse hacia adentro y no buscar, por ejemplo, su pierna natural para el centro desde afuera, una vez que Casañ decidió apostar por dos puntas como Nacho y Antonio López.

Creo que hay un factor mental y otro de hábitos en todo ello. E igualmente se acorta el camino hacia la solución de la ecuación de estos aspectos entrenando situaciones en las que la reacción instantánea vaya virando hacia algo más beneficioso para el equipo, viendo antes donde están los aclarados; los espacios para ganar y correr.

La Peña se marcha del campo del colista con los mismos puntos que el equipo que marca la línea de la salvación, el Valencia Mestalla. Esa es la conclusión positiva y pragmática que se puede sacar de todo lo que se vio en El Regit. En la primera tuvo más presencia que su rival, ocupó mejor los espacios durante más tiempo, pero no anotó y se fue abajo en el marcador. En los segundos 45 consiguió el empate. Pero al igual que pudo hacer un segundo gol, los de David Albelda también tuvieron dos o tres acciones claras para llevarse los tres puntos. Así que, en cuanto al juego, mejor atender a ese primer acto como referencia para buscar los caminos que le den fluidez y rotundidad a las acciones de ataque.

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