Adiós a la Copa: percepciones

La identificación que estos últimos meses he adquirido con la Peña y la UD Ibiza hace bajar la guardia en el directo y que la lectura del juego objetiva sea incluso más difícil. El gol de Unai Núñez en el 91’ es una de las puñaladas futbolísticas más severas que me he llevado últimamente. No es que viera una clara evidencia de que los de Carcedo fueran a eliminar al Athletic, pero no creo que ese cierre abrupto a su periplo en la Copa hiciera justicia a su trayectoria.

Primera y segunda percepción. O la suma de las dos

Ahora todo eso da igual. Realmente siempre da igual, porque la emotividad que impregna estas instancias de los torneos nubla el desarrollo del juego que, incluso en un partido de estos nervios, es aquello que hay que inventariar y tener en cuenta para los siguientes pasos que habrá que dar. Quedan ocho partidos de ligar regular y otros seis (si no sucede nada extraño) de la fase por acceder a la lucha por el ascenso. Y ahí sí, a dos partidos únicos, como estas eliminatorias, sí sabremos que un descuido puede suponer el perderlo todo. Y sí, la UD, en el tramo final de encuentro ante el Athletic, le alumbró demasiado su banda izquierda para progresar, a pesar de que en ataque fueran los mejores momentos del equipo, avanzando y ocupando con muchos efectivos el campo contrario.

Según pasaban los minutos, a la UD le costaba desplazar el bloque hacia el lado izquierdo para cerrar, y alumbraba ese pasillo para que el Athletic pudiera avanzar y lanzar acciones al área. Esta acción es de diez minutos antes del gol de Núñez. No es en estático y se ve que por ahí se concede un espacio claro.

En el directo de una tarde noche fría y ventosa en Can Misses, en un fondo, distraído con temas del trabajo, y con mala perspectiva para apreciar bien el juego, me pareció que la presión de los hombres que había sacado de inicio Marcelino le incomodaba y mucho la salida a la UD. Repasado después el partido, creo que el equipo se las arregló alguna que otra vez para superar el agobio y ritmo sin balón de su rival de dieciseisavos.

Un tramo para el recuerdo

Mi percepción de la segunda mitad, en cambio, sí se mantiene después de revisar el encuentro. Sólo no me cuadran algunos tiempos, pero realmente es después del dudoso gol anulado (mejor dicho, anulado de extraña manera), que el equipo se va para arriba, toma la iniciativa, provoca llegadas, centros laterales y finalizaciones, y el Athletic recurre prácticamente a salidas rápidas. Así como en ese tramo para el recuerdo, la UD ataca ocupando todo el ancho en campo contrario, en la primera mitad intentaba encontrar la rendija bilbaína con balones de Morillas, Lara y Molina a las caídas de Castel, Pérez o Davo a la izquierda, y eso que el gol llegó por el lado contrario. Esa banda derecha por la que habitualmente la UD hace mucho daño.

En la primera mitad, la vía de salida ante la fuerte presión del Athletic era lanzar balones a quien cayera a la zona izquierda. Javi Pérez, Castel o Davo debían ser los encargados de prolongar la acción desde allí. Y Carcedo les pedía desde el banquillo que fueran verticales ahí.

Compostela, Tarazona, Celta de Vigo, Sabadell, Real Valladolid y Athletic Club de Bilbao. Un mes y pocos días de la Copa del Rey 2020/2021 que se despiden como un impacto de rayo sin verlo venir de Unai Núñez en medio del área pequeña. Una desatención en medio de un alarde de capacidades ante equipos de superior categoría. Sólo, casi nada, se trata de estar atentos cuando toca. Pero el relato de esta Copa ya se ha escrito.

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