Peña-Mestalla: el antídoto, en la semana

Siempre será un factor decisivo el estado emocional. No vamos a descubrir nada con ello a estas alturas. Pero también es una evidencia, que debería estar realmente interiorizada, que si nos dejamos llevar por esa espiral de frustración, menos aún sacaremos en claro. Comento esto, porque uno se intenta poner en la cabeza de jugadores y cuerpo técnico de la Peña Deportiva, pero realmente eso es siempre imposible, por más que uno se imagine por qué trances, ante la actual situación de resultados y clasificatoria, pasa el equipo. Soy un convencido de que la solución es fútbol y más fútbol; juego y nada más que juego. Y desde ahí encontrar los caminos, por más que lleguen o aparezcan otros jugadores que puedan aportar.

Por eso me voy a detener en la primera mitad ante el Valencia Mestalla, porque después de unos doce minutos donde el equipo de Raúl Casañ ha variado el inicio de las jugadas, o el desarrollo de las mismas –incluso con una buena finalización de Cruz en el haber, que ha jugado a pierna cambiada–, el juego literalmente se ha frenado por cómo resolvían los locales la salida de balón desde atrás. La progresión real ha sido de todo menos aquello que hubieran deseado Casañ y los suyos.

He contabilizado hasta veinte salidas desde atrás a partir de ese colapso en el juego, sobre el minuto 14. De las veinte, trece se han resuelto con balones largos, imprecisos, la mayoría, hacia Antonio López, que no lo ha pasado muy bien ante un juvenil como Facu (2003) y otro hombre más “experimentado” como Mingotes, de 24 años. Pero pese a no producir por esa vía, la Peña ha insistido testarudamente. Cuando ha intentado salir tocando, no ha sido capaz de llevar la pelota a los costados, sobre todo con agilidad y continuidad a un Fonda que se abría hasta la línea de cal a la altura de la medular –Casañ se lo remarcaba–. Seral solía jugar con Gonzalo, que es diestro y era el jugador puente para muchas de esas progresiones, pero mal perfilado e incómodo, incluso con espacio, no ha sabido resolver. Así, la Peña no ha tenido como apoyarse en la combinación, y peor aún, no ha podido coger confianza con el balón en los pies.

La segunda parte ha traído la expulsión, el penalti y cierto desenfreno que, es cierto, podría haberle dado la victoria a la Peña, pero esto último no puede desviar al equipo de la idea de que hay que mejorar en el juego y que se puede. Estoy realmente convencido de que la Peña puede sacar más rápido el balón y de manera más precisa y encontrar a hombres como Colau y Cristeto por dentro que, un escalón después, le den profundidad. Es cuestión de encontrar la herramienta válida para que el futbolista interiorice las secuencias del juego que le vayan a aportar beneficios durante la semana, y que luego mecánicamente se plasmen en los partidos. Casañ, con toda la lógica en su poder, comentaba después en rueda de prensa que los jugadores probablemente se atenazan en el partido por la situación en la tabla, y él sabe mejor que nadie que la semana es su antídoto. Y que se puede disfrutar asimilando los conceptos que te van a hacer obtener los resultados.

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