Peña-Hércules: el triángulo López-Barca-Núñez

Alejandro Esteve, técnico del Hércules, atinaba en una de sus primeras declaraciones tras el partido a condensar lo que había sucedido en el Municipal minutos antes: “la Peña ha dado un punto más en las disputas”. Es una manera fácil de resumir lo acontecido, aunque tras la siguiente pregunta se desdijera él mismo de esa primera apreciación.

Realmente la Peña lo “pasó mejor” mandando balones a la parte derecha, ahí donde Fran Núñez podía correr y donde David Barca, el debutante en las filas locales, podía apoyar las caídas más cercanas que provocaran las disputas de un Antonio López algo más incisivo que en jornadas anteriores. Al finalizar el partido, Raúl Casañ comentaba sobre el debutante que sí, que le había pedido que no se alejara mucho del delantero granadino y eso hizo también que la zona caliente estuviera casi siempre a la altura de tres cuartos y más hacia el lado derecho.

La pausa necesaria o sólo una primera apreciación

Entre tuits y el ritmo frenético del partido, la sensación que me estaba dejando Barca era la de un delantero de menos nervio y ritmo, por ejemplo, que Nacho. Claro, teniendo siempre el marco de exigencia del equipo de un proceder en el campo que poco margen deja a la pausa, de primeras era un ente extraño ahí. No le apreciaba velocidad; tampoco mucha agilidad; ni buscaba el choque continuo con sus rivales. Pero una cosa es cierta, en la observación del directo siempre quedaba el poso de que nuevo delantero andaba cerca de las acciones, allí donde sucedían las cosas del partido.

Al finalizar el encuentro, hablando con otros periodista, fue el compañero Pablo Sierra quien dijo que le habían gustado sus movimientos. Yo realmente me había quedado con esa sensación de que interpretaba el juego de manera diferente a sus compañeros en punta, dudando de si contaba con la agresividad necesaria. Una vez visto el partido repetido, creo que le da una pausa necesaria al equipo y que se toma su tiempo para resolver las situaciones. Es más, los jugadores del Hércules no incomodaron tanto esa tranquilidad con la que bajaba el balón y se giraba sin gestos eléctricos o aspavientos. Raro, teniendo en cuenta los pocos espacios que hay en el campo de la Peña. Así que está claro que David Barca no es un juvenil que ha de acostumbrarse al ritmo de la Segunda B y que en cierta manera controla los tiempos.

Hay un partido hasta el segundo gol de la Peña, que llega justo después de la vuelta de vestuarios. Con un fútbol directo, donde las acciones por abajo se pequeños módulos esparcidos en un habitáculo repleto de fricción, y donde los dos equipos suman ocasiones, tal vez alguna más para los locales. Y hay otro encuentro después del 2-0. En directo me pareció que la Peña hundía demasiado sus líneas. Daba la sensación de que el segundo gol, en lugar de espolear más a los locales, les hubiese supuesto fatiga súbita. Tuvo alguna escaramuza, pero se quedó en eso. Repasado el encuentro después, la realidad es que el Hércules adelantó líneas como no había hecho hasta ese momento y la Peña intentó liberarse de las acometidas como pudo: a veces con oficio, otras con cierta pericia y unas cuantas a la desesperada.

Con permiso de la UD, seguramente el Hércules es el equipo que cuenta con más variedad de jugadores de medio campo hacia adelante del Subgrupo 3B. Con decir que entre los cambios que Esteve introdujo buscando una reacción estaban David Sánchez, un zurdo que de clase que ya dejó buenas cosas en Can Misses; Benja, un veterano delantero que ha jugado más de 140 partidos en Segunda; o Abdessamad Ezzalzouli ‘Abde’ (Beni Melal, 17/12/2001), un joven atacante diestro, muy hábil, eléctrico y vertical. Además, es el equipo más laureado del subgrupo y el que cuenta con más exigencia. Un lastre, si no se acaba de afianzar un cuerpo técnico.

Los dos equipo se dejaron llevar por sus desesperaciones particulares, sólo que la Peña había cogido ventaja y pudo defender una mínima hasta el final. Entre el azar y el juego, uno se puede quedar con el esfuerzo y la brega, pero el extremo válido siempre será el juego. Es cierto que vienen finales de aquí al final del campeonato, pero la Peña debe saber leer que si sacó réditos fue porque supo interpretar y llevar a cabo acciones claras mejor que su rival. Por ejemplo, las subidas acompasadas de Andrada, origen del segundo gol y que el lateral suele llevar a cabo bastantes veces, no siempre aprovechadas por sus compañeros. O cómo se han podido aprovechar las disputas de Antonio López, mandando a la caída larga a Fran Núñez y a la corta, estando cerca, a David Barca. Y claro, las caídas a la derecha de Andreu, para tener espacio y tiempo, y mandar en largo esos balones. En definitiva, la búsqueda de los movimiento necesarios para propiciar aquello que le conviene al equipo.

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