UD Ibiza-Valencia Mestalla: los dibujos y los roles

Para disgusto de algunos y el gusto de otros, el enfrentamiento entre la UD Ibiza y el Valencia-Mestalla tuvo muchas acciones en las dos áreas, disputas y ritmo. Los visitantes sorprendieron con un once con muchos cambios respecto a las jornadas anteriores. Una vez finalizado el encuentro, confirmamos que buena parte de estos cambios se centraron en posicionar un campo minado para intentar abortar los intentos de los celestes de progresar por el centro. Así lo confirmó Óscar Fernández y así lo entendió Juan Carlos Carcedo, que supo que la manera de esquivar esa presión estaba casi siempre por los costados, además de en las jugadas a balón parado.

Iniciativa

Pero quiero hacer mención a la intensidad. Ese ritmo que supo poner el filial naranja, sobre todo en los primeros minutos, y que siempre es clave en el juego, aunque no lo único. Ese empuje hizo que la UD no pudiera llevar la iniciativa, o al menos como suele gustarle, pero es sólo un primer paso. Después hay que sostenerlo con un manejo ágil para detectar y encontrar los espacios. Y además concretar. El oficio de la UD poco a poco fue esquivando ese campo minado que le puso el talento y la energía de su último rival y encontró algunas de sus otras armas, que no pasaron tanto por los pies de Manu Molina o Javi Pérez.

Gran trabajo de los dos puntas. Davo volvió a encontrar portería y tuvo alguna otra ocasión clara, pero mención a parte merece Sergio Castel. Volvía tras los dos partidos de sanción y una vez más mostró esas carreras portentosas e irreductibles hombro a hombro frente a unas marcas que tantas y tantas veces parecen impotentes aunque sólo sea para intentar incomodar tímidamente al ariete cedido por el Atlético de Madrid. Da mucho. Porque no todo es precisión y ejecución, también intimidar y hace dudar para que al final un compañero aproveche los desequilibrios que su juego provoca en las defensas rivales.

Dibujar

Antes del partido, intentábamos dibujar el mapa de los dos onces en campo. Mientras situábamos en los celestes a Molina, Javi Pérez, Kike López o Javi Lara recordé aquello de Bielsa de dibujar a los tres medios como si cada uno supusiera una línea independiente en el campo: como un 1-4-1-1-1-3. Que se pueda traducir en un 1-4-3-3 o en lo que uno quiera es casi lo de menos, porque al final hay que quedarse con los roles: porque, ¿cómo puede definirse una vez más la posición del lateral derecho en la UD? Esta actuación portentosa de un “ocasional” David Goldar como lateral será para la historia de esta temporada uno de los ejemplos claros de la mano de su técnico a la hora de esculpir los rasgos de un equipo que ya ha conseguido algo que nunca antes se había logrado. Lo dijo Carcedo al final del partido: trabajan para ser impredecibles cuando atacan.

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