Peña Deportiva-Orihuela: la metáfora del tablero

Exactamente en el 88’20” hay una falta a Carlos Cristeto en el medio campo. Son apenas unos segundos después de que Aarón Sánchez anote un gol muy buscado por la Peña Deportiva. Así que aquí ya no cabe aquello de Carlos Salvador Bilardo de que hay que entrenar las celebraciones de los goles para que después no le pillen a uno “mal parado”. Al finalizar el encuentro, con el desenlace aún a flor de piel, tirábamos de memoria (qué corta es cuando las emociones se imponen al raciocinio) periodistas y protagonistas para saber si se había dado alguna interrupción en el juego entre un gol y otro, como esa falta a Cristeto, para poder haber hecho un cambio, acomodar al equipo y dar indicaciones para serenar e intentar afrontar el poco tiempo que quedaba. Nadie recordaba esa falta, y esto no quiere decir nada, pero uno siempre piensa que tal vez…

El gol del Orihuela llega tras un saque de puerta, y dos disputas por alto que rozan la falta a favor de la Peña pero que realmente Andreu y Pereira, ya fatigados, no anticipan o no van al choque como ellos hubiesen querido, y como la acción y el momento del partido pedían. No hay una norma definitiva de dirección de campo para saber cómo manejar esos minutos finales. Es posible que haber cogido un poco de aire hubiese ayudado.

Más tiempo y espacio que nunca

La realidad de partido, marcada también por esos instantes casi residuales, nos mostró un encuentro donde la Peña dispuso de más tiempo y espacio que nunca para pensar en la medular. Cristeto recibió más cómodo que en cualquier otro partido de esta temporada, el problema, evidentemente, venía a la hora de encontrar apoyos interiores. Casañ comentaba al final del partido que esperaba dos líneas de cuatro de su rival bien metidas atrás, no sé si imaginaba que le iban a tapar tanto la banda derecha, con un Andrada que tuvo escasísimas opciones para romper al espacio y poder centrar. Sorprendió, en cuanto a esta situación, el sacrificio de Giner, el buen zurdo del Orihuela. Un jugador ofensivo que tuvo que sacrificarse para que la Peña no tirara de una de sus bazas.

Reconocía después el técnico del Orihuela, Gerard Albadalejo, que había buscado tapar esa opción peñista, pero que eso le había propiciado a Cristeto una comodidad, que hasta este partido no había tenido, para pensar a dónde lanzar con su zurda. La casilla libre de la Peña en el tablero, para empezar, estaba en el cuadrante del salmantino.

La Peña encontró su mejor ocasión de la primera mitad en una caída a la derecha de Barca, que con su pierna mala centró al área a la cabeza de Antonio López que remató al larguero. Haciendo el camino inverso a Andrada o Núñez, de dentro del área hacia afuera, el delantero madrileño removió a la zaga rival y se las arreglo para ser decisivo. Parece que le falta velocidad, pero no es tan lento; que le falta algo de agresividad, pero tampoco le pierde la cara al partido; y que no va bien por arriba, pero suele disputar. Pero lo que sí aporta con regularidad es cierta claridad en medio de una maraña de hombres y nervios, porque le dio esa al punta granadino y toco de puntera para que Aarón Sánchez anotara el gol de la Peña.

En los pies de Colau, Aarón y Loren

Le sigue faltando al equipo asociarse mejor en tres cuartos. Está con energía y tiene hombres como Colau, en buen momento hace rato, Aarón, que hoy ha vuelto, y Loren, que ya muestra tener bastantes piernas, para mostrar más vigencia en esa zona del campo. Es cierto que sus compañeros (los de estos interiores tirados a los costados) suelen ser los laterales en muchas acometidas y por eso también se echa en falta, como en la primera mitad entre Colau y Crespo, buscarse y entenderse, en cuanto a los movimientos del uno y del otro.

Con un bloque tan replegado y pasivo en la primera presión, como el Orihuela en el Municipal, la situación del hombre libre en posesión de la Peña era muy visual según avanzaba el partido. En la segunda mitad, Pau Pomar atacaba el espacio libre para centrar directamente al área o buscar una triangulación. No estamos acostumbrados a ver de manera tan diáfana las ventajas que un equipo pueda tener. Pomar era la ficha libre y no tenía problemas en ocupar la casilla que tocara para progresar. Lo complicado de este juego viene en el siguiente paso, y que es lo que le aleja de la metáfora del tablero, porque hay atletismo, hay tensión y sobre todo requiere de precisión.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s