Esa cosa

Siempre he creído, antes incluso de que nada de esto sucediera, que el principal valor de un jugador es aquello que yo intuya que pueda llegar a hacer, que lo diferencie de la mayoría y que sobre todo tiene que ver con la profundidad, la precisión y la naturalidad. Aunque hoy, mañana o en el siguiente partido no lo muestre, pero que yo ya sepa que lo tiene. Y cuando ojeo, desde que tengo uso de razón, no puedo evitar pensar si tendrá o no esa cosa a la que todavía hoy no le pondré nombre.

Una virtud, o la virtud, sin denominación, a diferencia de todos los nombres que se pueden destacar a caballo entre el Barça B y el juvenil. Los nombres y la idea, que al final es la de siempre: recuperar muy arriba, con muchos y rápido para poder encontrar puerta con pases rápidos y certeros. Pero cuando el balón es la referencia también hay licencia para ser decisivo con él.

Quise ver estos dos últimos partidos del equipo de García Pimienta (Hospitalet y Lleida) para seguir a Nico González en esa posición de pivote, referencia posicional, que en principio ha sido una medida provisional. Realmente tenían ganas de observar a Jandro Orellana, que creía que podía ser una buena opción para Koeman, antes de que apostara por el 1-3-5-2 que tan bien le ha resultado, si quería seguir jugando con dos mediocentros o con la línea de cuatro, pero ha estado de baja. Nico, ya lo he comentado muchas veces, iba para interior de mediana estatura, de los buenos. De los muy buenos, porque algo de esa cosa tiene, pero le pasó la de Fabián Ruiz. Hace un tiempo pegó un estirón que le mandó hacia el 1’90 y eso inevitablemente aletargó su juego. Incluso, de un tiempo a esta parte, parecía menos metido, con las luces menos encendidas, como se suele decir.

Seguramente me he perdido un paso en todo esto. No había visto al Barça B esta temporada e indudablemente, por su prestancia en estos últimos dos partidos, ya va acompañando su cabeza y ese fútbol que tiene a ese nuevo corpachón. Claro, el que no lo haya visto desde pequeño, como muchos de nosotros sí lo hemos hecho, pensará que qué buen proyecto de Rodri, viendo sus últimos minutos. Pero es que él era un pequeño proyecto de interior de la casa de los buenos, una cosa muy seria. La realidad es que ahora cabe felicitarse de que esté cogiendo los retos y roles de esta temporada con la energía e implicación que se le aprecia.

Entre Álex Collado y Nico González hay dos años y nueve meses de diferencia. El primero pertenece a la quinta del 99, de los Mingueza, Riqui Puig, Monchu, Chumi, Iñaki Peña, Cuenca u Oriol Busquets. La mayoría han salido o llevan un tiempo en el primer equipo. Collado viene de una lesión importante de la que hace un tiempo se ha olvidado. Es jugador eminentemente técnico, pero también eminentemente valiente para asumir la responsabilidad con balón. Sabemos que puede ejercerla quien la tiene, pero también sabemos, por ejemplos de otros talentosos, que eso siempre no puede ser ni es así. Si fuera por estos dos últimos partidos que he visto, tiraría de la muletilla clásica firmada por José Antonio Camacho de que “ha derribado la puerta.” Si colocar a Nico de mediocentro es una apuesta, apostar por Collado en un categoría superior es de justicia. Si no fuera, evidentemente, porque al filial le quedan tres partidos decisivos en la temporada en el subgrupo de Segunda B.

Collado y el conocimiento de los técnicos

El Collado de hoy se mueve por todo el ancho y de arriba a abajo. Encara, dribla, asiste, pelea, regresa y aguanta con buen fondo y actitud hasta el final del partido. Puede salirte por dentro o por fuera. Te lo hace arrancando por izquierda o derecha. Sí, es muy zurdo, pero se ubica con la misma soltura y de manera desinhibida por cualquier costado o el interior para desvalijar al rival. No es un portento de fuerza ni velocidad, pero eso ya lo sabían los técnicos que lo trajeron al Barça y que año a año le han ido dando confianza, porque es un talento con todas las letras. E insisto en el mérito de estos, porque yo he de reconocer que las primeras veces que lo vi lo asemejé a un habilidoso, uno más que pasa por la cantera que ama al que tiene destreza con la pelota, y no era así. No atiné. Ahora está a sólo un paso de jugar, o al menos que lo tengan en cuenta, donde se merece. ¿Qué le diferencia de otros? Hay matices siempre, pero a parte de eso nada, porque tiene lo que tienen los buenos: calidad y coraje.

Alejandro Balde es un amasijo de virtudes. Es peyorativo, porque le falta ordenarse en algunas cosas. Pero a mí me abrumó mucho cuando lo vi en ese Mundialito de Montaigu Sub-16, y eso que no partía de titular. Tiene las condiciones físicas y técnicas. Le falta afinar la lectura del juego. Y es una apuesta clara del club. No se puede explicar de otra manera que un chico del 2003 sea el habitual en el B, en el lateral zurdo, y Jordi Alba, camino de los 32 años, no tenga un sustituto claro, si entendemos ya que Junior Firpo es una opción polivalente para Koeman más que específica para el lateral zurdo.

Me he detenido en algunos nombres. En las imágenes también hablo de ellos y del juego. Pero vendrán más. Y espero poder verlos en directo.

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