Alcoyano-Peña: educados para la fricción

No tengo mucho apego a la descarada intención de evadir responsabilidades con balón. Claro, algunos pensarán que rechazarlo para evitar que circule cerca de su portería está más que justificado, pero no creo que las urgencias por los puntos se solucionen jugando a si se acierta a empalmarla bien y mandarla para otro lado, lejos de la portería propia. Es verdad, el de El Collao fue un partido de arremangarse. La imagen es ciertamente épica si queremos trasladarnos mentalmente a esos viejos campos del norte, en invierno, donde encadenar varios toques no se valoraba. Tener la intención de asociarse era un pensamiento prohibido y el verde bañado en chocolate no era para revolcarse en sueños. Llovió también en Alcoy. El césped se fue volviendo más pesado e inestable. Y no es que con ese escenario fuera a reinar alguien allí, pero la Peña está educada para la fricción, y si nunca tiene excusas para evadirla, aceptó sin más agradecida y, como contradiciéndose maravillosamente, aderezó su espíritu reactivo con las dosis necesarias de Loren Burón y David Barca.

Delantero con alma de organizador

El punta madrileño acabó jugando de mediapunta. Y realmente casi de mediocentro, porque con la ventaja en el marcador en los últimos minutos, y las líneas peñistas más replegadas, rondaba la línea medular. Su calma para decidir y tocar cuando pivota arriba me hizo pensar al inicio del partido que podría acoplarse, al menos en un momento dado, al mediocampo para darle más volumen a la posesión. No sé hasta qué punto andaba buscando Casañ cierta calma en las decisiones en el mercado invernal, pero Barca le da eso. Dio la asistencia a Nacho y eligió casi siempre bien, despojándose del nervio y nerviosismo imperante cuando le toco bajar a dar apoyos.

Al ver la alineación de la Peña, con Loren y Aarón juntos, uno podía tener la tentación de ilusionarse, porque la tendencia del equipo, que no conocía la derrota en los cinco partidos anteriores, era cada vez mejor. Pero el estado del campo puede aplacar cualquier buen momento. Sin embargo, casi todo lo que produce el equipo viene primero de la brega y la intensidad, y sobre esa base quien pescó, hubiera más o menos barro en la charca, fue Loren Burón. No entró de inicio ante el Orihuela en la jornada anterior (tampoco Aarón), pero ya se vio en los minutos que jugó que estaba con las piernas y chispa que marcan la diferencia. Es pequeño, hábil, veloz y con recorrido. Mira al marcador a los ojos y arranca cuando no puede pararle. Dio una exhibición individual como pocas esta temporada en los de Casañ, en un terreno que estaba como estaba. Cuando la pelota bajó al piso, fue el gran responsable de que en muchos más tramos del encuentro, sobre todo en el primer periodo, se jugara en campo contrario.

Los arabescos “se permiten” sólo en esa zona ya cercana a la frontal rival. En Alcoy jugaron De Val y Cristeto como mediocentros, cuando la pareja habitual en la zona de pivotes en los partidos de fuera venía siendo desde enero Andreu-De Val. Quién sabe si con esa decisión en un campo siempre complicado como El Collao, perdiendo fijación defensiva sin balón, Casañ quiso que la pelota llegara a los interiores antes, sobre todo a un Loren que se movió por toda la zona central.

Pese a todo, y aunque fueron las menos, las veces que el Alcoyano pudo mandar balones al área, la Peña no anduvo segura en los rechaces. En una de esas disputas, Nacho, después héroe, pudo recibir una falta intentando saltar al balón. El rebote acabó en los pies de Mourad El Ghezouani, que anotó el empate. Es uno de los perjuicios de dividir demasiado el juego. En algún momento de desgaste, es fácil que te acaben bombeando balones y ahí los de Santa Eulalia mostraron dudas por alto.

La dosis de sosiego deseada

Como decía, el hecho de ver a Loren y Aarón juntos en el once motivaba. Pero estuvo mucho más activo el andaluz. El atacante gallego dejó algún detalle, como un buen balón al espacio a Barca, que acabó en un gran tiro del madrileño despejado por José Juan. Y siempre que llegaba el balón a su costado derecho daba también el sosiego al juego y la precisión de los que ha adolecido la Peña, más en la primera parte de la temporada. Digamos que la evolución positiva en el juego ha ido en paralelo al hecho de recuperar hombres en la zona de tres cuartos. El equipo no ha menguado en concentración e intensidad, y ha dado cada partido pasaba algo más de finura en sus acciones hacia adelante.

La Peña Deportiva es quinta a cinco puntos del segundo y el tercero, y a cuatro del cuarto. Por este orden, Villarreal B, Alcoyano y Hércules son rivales a los que ha derrotado esta temporada. Quedan seis puntos por jugarse. Seguramente no vale la pena lamentarse ahora de qué hubiese pasado si esos empates que injustamente acabaron en derrota no se hubiesen dado. Matemáticamente todo es posible para la Peña, que ahora mismo lucharía para subir a la que popularmente se ha llamado Segunda B Pro (que para la RFEF es Primera RFEF). Ha recuperado o encontrado hombres que pueden ser decisivos. Pero incluso eso da igual, su clave siempre será estar permanentemente conectados y encima de su rival.

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