Euro Sub-21: antes de la República Checa

Esto no es una Ronda de Élite, es la fase de grupos de una Eurocopa, pero sabemos perfectamente que cuando llegaba el tercer partido de esa instancia fatídica, muchas veces para nuestras selecciones, temblábamos. O un sudor frío les transpiraba a nuestros seleccionadores. Pero ya digo, esto no es una Ronda Élite, porque, para empezar, y a pesar de que también está el cebo del “nos vale un empate”, aquí clasifican dos y no sólo uno.

Vistos los cuatro primeros partidos del grupo, tengo claro que, por jugadores y juego, el orden de mejor a peor nivel lo ha marcado España, seguida de Italia, República Checa y, bastante por detrás, Eslovenia. Tenía ganas de ver a los checos, por sus dos jóvenes del 2003 del Sparta Praga: Karabec, mediapunta, y el defensa Vitík, pero vi un equipo, aunque impetuoso, desordenado en la salida, en las transiciones y sin un armazón definido. Igualmente, también hay que tener en cuenta que el próximo rival y último, en esta primera fase de la Eurocopa Sub-21 para España, atrasará y juntará líneas, buscando hacer daño en las contras o en acciones de estrategia. Así provocaron el autogol que les dio el empate ante Italia.

Una Italia que se auto flagela

Los transalpinos seguramente merecieron la victoria en el primer partido, pero ellos mismos (un poco como ante España), se fueron complicando la vida con las expulsiones. De todos modos, a pesar de disputar los últimos minutos con uno y dos hombres menos, pudieron anotar en más de un par de buenas llegadas. Eso sí, han jugado tan crispados, que no podrán contar en el decisivo encuentro ante los anfitriones con sus tres jugadores, probablemente, de más calidad: Tonali, Rovella y Scamacca. El primero, por una roja directa en el primer partido, debido a un feo pisotón.

La presentación de España en este torneo dividido en dos partes está siendo interesante, sabiendo que el primer día se enfrentó a un rival débil, que no venía de jugar fase de clasificación, y después contra otro que se esmeró, de diferentes maneras, en que la selección no tuviera prácticamente progreso cuando la pelota llegara a la medular. Durante la fase de clasificación, una de las principales dudas sobre el equipo era el nivel de los rivales a los que se había enfrentado, posiblemente sin gran entidad. Para mí era muy importante vérselas ante un contrincante como Italia, con mucha tradición en la categoría. Y en cierta manera me alegré (bastante) cuando vi el posicionamiento y la actitud firme de los jóvenes azzurros. Creo que los nuestros necesitaban una cita así. Partidos y noches de selecciones que curten. Porque costó y costó encontrar espacios. Y aunque un jugador de una técnica elegante como Gonzalo Villar no estuvo cómodo, la inteligencia y movilidad, con y sin balón, de Zubimendi y Manu García sí sobresalió más. No me extrañó que en el caso del de la Roma las cosas no fueran tan fluidas, por sus características físicas y ritmo de juego, pero tampoco se puede decir que se acongojara.

Ante la falta de profundidad, templanza

La desconexión entre el medio campo y delantera en la primera mitad del segundo partido podía hacer pensar que los de arriba acabaran en una deriva incontrolable hacia una actuación sumida en la inopia. No fue así, no le perdieron la cara al partido, a pesar de su poca actividad con balón, por momentos. E incluso, en los minutos finales, Javi Puado pudo dar la victoria al equipo con su rapidez de movimientos y el ágil armado de la pierna. El equipo asumió que ese partido era de madurar, lo aceptó e intentó buscar, aunque fuera escaso, algo en todo ello.

Por eso me sorprende que mucha gente en redes hiciera una lectura del encuentro sólo desde la falta de profundidad del equipo, sin poner en valor el obstáculo que supuso Italia y la firmeza de los chicos de De la Fuente para no perder tensión en un trámite menos “infantil” que ante Eslovenia, por más incómodo que fuera. Entiendo que antes de sentarnos a ver un cita como esta tengamos expectativas, pero la realidad del juego, según avanza el partido, nos ha de situar en la certeza competitiva y evadirnos de una ensoñación de ilusiones.

No espero muchos cambios ante la República Checa. La selección cambia de estadio y se jugará en el Arena Petrol de Celje, donde parece que el césped está mejor que en Maribor. Veremos el desenlace del recurso presentado por la rigurosa expulsión de Mingueza. Hay un bloque. La idea está clara y sólo cabe que se tome el último partido con la actitud de los dos anteriores. De esa manera, ya habrá mucho avanzado. La lástima, por los saltos en el calendario de selecciones, que muy pocos aficionados y profesionales de los medios interiorizarán el contexto competitivo del grupo, idea y bloque pulidos, para cuando llegue la siguiente ventana.

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