Sub-21: Con la presión de un checo en el cogote

Decía el seleccionador absoluto Luis Enrique, en la rueda de prensa previa al España-Kosovo, que una vez vuelto a revisar el encuentro anterior ante Georgia le había gustado más su equipo de lo que en un principio le había parecido en directo. Que la perspectiva que tiene habitualmente desde abajo no es tan buena como verlo desde una posición más elevada, donde los espacios se aprecian mejor, como es el caso en el posterior análisis de vídeo. Porque al final todo se resume en eso. Si quieres basar tu juego desde la posesión, la cuestión será encontrarlos rápido y con precisión. Pero cabe hacerlo en frío para aprovecharlo en la siguiente cita, porque la tensión del directo no siempre ayuda a hacer una lectura fidedigna de lo que está sucediendo para tomar las mejores decisiones.

Me pasa igualmente a mí desde casa, que tengo mejor perspectiva de plano y en teoría menos tensión. Ya viendo el España-República Checa Sub-21 en directo tenía ganas de volver a ver buena parte del primer periodo. Con el ansia de ver hilar buenas jugadas del equipo desde atrás, me quedaba la sensación de que había opciones, y espacio, para poder iniciar por los costados, arrastrar marcas e ir encontrando otros lugares por los que profundizar. Me parecía haber contabilizado más de una, dos y tres veces en las que el equipo de De la Fuente había preferido dividir el juego hacia arriba, ante el ímpetu de los checos. Es más, en la retransmisión de Mediaset, el periodista a pie de campo hablaba de un cabreo importante del seleccionador por el desempeño de sus chicos que, me dio la impresión, sí habían gestionado bien los primeros minutos, pero que después se habían ido sumergiendo en la espiral de bullicio que provocaba el ímpetu de su rival. Era una cuestión de elección de pase y de colocación para recibirlo. El equipo no estaba bien desplegado, o lo hacía lento. Y si lo estaba, volvía a jugar por dentro, en más de una ocasión dividiendo la acción.

Apilados por el ímpetu rival

Bien, el resultado después de volver a ver la primera parte me da lo de siempre: un poco de la primera sensación y otro poco de lo que decía Luis Enrique. No puedo negar que la energía de los checos, tanto en presión alta como media, saltando ahora sí y ahora también, pero sin un gran orden, podía llegar a desconcertar. Realmente lo hizo. A partir de ahí se dieron algunas situaciones que provocaron el error en la salida y, queriendo ir al auxilio del compañero, se aprecian diversas situaciones en las que los jugadores españoles estaban demasiado apilados, algo que no propiciaba una salida limpia, y que se podría haber aprovechado con un rival demasiado avanzado. El ansia de querer ver jugar bien al equipo no siempre nos deja ser tan ecuánimes en una primera observación. Lo absurdo es que uno ya piensa que puede ser así a la vez que lo ve en directo.

En la segunda mitad, el equipo se serenó (a veces hay trances por los que hay que pasar) y mostró algo del repertorio que es capaz de ofrecer: cambio de banda de los atacantes; el equipo más abierto para salir; y directrices de buscar rápido a esos hombres, con un Barrenetxea notable. Se arrastran marcas y pueden aparecer los hombres de segunda línea. Todo es cuestión de concentración, para el que lo está viendo y para el que está jugando, pero más justificada tiene su ofuscación el que ha de lidiar primero con la presión de un checo en el cogote, por más irracional que sea, o por lo irracional que es.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s