Andorra-UD Ibiza: un gol que resume el rendimiento actual

A partir de ahora, todo se va a dar en un abrir y cerrar de ojos. Es posible que, si la tendencia continúa, y no coge una caída vertical, en dos o tres partidos la UD Ibiza ya esté matemáticamente en los play-offs de ascenso a Segunda División A, el deseado sueño para muchos aficionados ibicencos, que en el conjunto de la globalidad de un país son muy pocos, casi invisibles. Pero centrémonos en la tendencia, esa palabra que abre la puerta a los matices que marcan la evolución de un equipo.

Intermitencia; un despliegue arrítmico

Ahora presiono, ahora me quedo; ahora sale uno pero el otro no acompaña y se crea un desescalonamiento y espacio para que el rival progrese. Si a eso le añadimos que los celestes, en Andorra, no encontraban enlaces por el interior y escasos por fuera, salvo por la izquierda, la presión avanzada e intensa que supieron mantener los locales acrecentaba la intermitencia del juego de los de Carcedo. Pero tienen tanta calidad y poso en sus virtudes algunos jugadores del Ibiza que, a poco que hilvanan, consiguen llevar la pelota al área rival.

Hay leyes casi inexplicables en el juego (esto será cosa de otro capítulo) por las que si un equipo (porque esto es algo colectivo) hace más cosas bien, de manera conjunta y durante más tiempo, a corto o medio plazo acaba recibiendo su premio. Y en este punto, que en cuanto al resultado la UD salió justamente castigada, sí le debería beneficiar la manera en la que recibió el gol, porque es tan evidente que, en el momento que se haga la revisión del partido, habrá pocas excusas que poner a lo sucedido: fallo en la salida y, a pesar de la pérdida, mala y descoordinada presión sobre el poseedor. Además, al tratarse de un balón cerca del área, la acción fue una invitación generosa a incorporarse a los hombres de segunda línea rivales.

Problemas en la asociación y desconexión

Y a pesar del esfuerzo no siempre coordinado del Andorra de mantener una presión sobre la pelota, la UD siguió sumando llegadas al último tramo del campo, pero ni Castel ni Davo encontraron ventajas y espacio. La entrada de Ekain para pivotar y mandar a Javi Pérez a jugar más atrás y de cara a portería tampoco supuso que el equipo tuviera más pausa para intentarlo por dentro. Hubo llegadas, pero no hubo ocasiones claras. Tal vez una de Javi Pérez, mal finalizada, tras una buena dejada de Ekain (muchas acciones y espacios encontrados originados desde la izquierda) y un tiro de media distancia de Rodado, que sí parece estar con más chispa ahora, fue lo más cercano a sensación de peligro que hubo.

 

Preocupan dos puntos muy evidentes: continuidad en la presión e intensidad en bloque, con las líneas más juntas, y la desconexión de los dos puntas. Esta última apreciación, tanto para asociarse entre ellos como con los medios. Puntualizamos esto, porque se acercan los momentos decisivos. En un par de partidos se puede cerrar la clasificación o complicarse cuando “nadie” lo esperaba. El domingo llega a Can Misses seguramente el equipo con más talento de toda la categoría, y que viene en buena dinámica. Se quiere pensar que un aliciente así despierte ciertos automatismos que parecía que iban a elevar aún más las prestaciones del equipo allá a principios de enero, cuando se alcanzó una punta de rendimiento. De eso hace hay tres meses y desde entonces, el equipo mantiene la ventaja en la clasificación, pero no hace falta hacer muchos análisis para deducir que hará falta algo más de lo que se ve ahora para acometer el objetivo final.

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