Prat-Peña Deportiva: superando otro desgaste emocional

Ya no son ocho sino siete los partidos que le quedan a la Peña en esta “diáspora” en la que se deben sentir muchos equipos y que ha denominado la Federación como Grupo 3E (vamos, como todos los E de los cinco grupos). Las distancias son escasas, como los dos puntos entre el primer puesto, que ahora ocupa la Peña, con el tercero, el Hospitalet de un viejo conocido, que ocupa zona de promoción. Con el Atzeneta, su verdugo en la última jornada de la primera fase, son sólo tres puntos. Los de David Albelda marcan la zona de descenso a una Tercera División que el año que viene será la quinta categoría de nuestro fútbol. Vamos, que el E es el grupo allí donde unos a otros se van a ir pasando la patata hirviendo. Y vistas las distancias, será raro que no sea hasta la última jornada cuando se acabe de aclarar todo, principalmente por arriba, hasta que sólo dos de los ocho se queden con silla.

El Prat como analgésico

Es una cuestión de autoexigencia, este nuevo juego de la silla. Porque si a un tipo de Extremadura o Zamora, pongamos por caso, se le pone delante la clasificación de este Grupo 3E, seguramente diría que la Peña Deportiva no tiene la obligación de salvarse, porque entendería que por nombre o número de seguidores no carga con esa exigencia histórica. Pero visto más de cerca y conociendo la trayectoria de este cuerpo técnico que cogió al equipo en Tercera y lo llegó a meter en una fase de ascenso a Segunda A, es comprensible que se digiera el trance de las próximas semanas como un castigo. Dicho esto, también es cierto que visto el tobogán de emociones que supuso el partido ante el Prat, el analgésico para para meterse en faena, puede haber sido efectivo.

Hay que ser claros. Este primer partido de la segunda fase podría haber acabado de cualquier manera. Dos penaltis muy dudosos, uno para cada equipo, una expulsión algo más justa y un gol definitivo casi en el 90 tras un descuido de marcaje clamoroso por parte del equipo local, que estaba con uno más, dejando a Fran Núñez completamente sólo en un córner. Y sí, fue en estos desajustes en el área, o cerca de ella, donde se penalizó más al equipo barcelonés. En la primera mitad, la Peña, con Loren o Colau cuando caían a la derecha, conseguía hacer algún triángulo de asociación con Barca o Andrada, tras alguna buena conducción de los primeros, los que más desequilibrio tienen. Muy al inicio, David Barca tuvo una muy clara, pero no pudo definir en el mano a mano con el portero. No ha tenido tantas como esa el madrileño desde que llegó.

Un repliegue que no achicó al rival

Cuando no tenía la pelota, el equipo de Casañ replegaba hasta la zona medular, con Barca como punta para achicar. La idea era invitar a adelantar líneas a los locales y poder encontrar espacios a sus espaldas. Pese a que el del Prat es un campo pequeño y el equipo tenía las líneas más juntas, incomprensiblemente no cerraba bien los pasillos interiores y lo locales podían profundizar por dentro. Un desajuste que no le salió tan caro a la Peña, afortunadamente.

Jugaron los dos pivotes más defensivos de inicio, Andreu, héroe al final, y Marc de Val. Hasta entonces lo habían hecho en otros cinco partidos esta temporada fuera de casa. Saldados con tres derrotas, un empate y una única victoria (0-1) en La Nucía. Esos eran los números, no muy halagüeños, pero también la apuesta de Casañ para intentar tener un bloque bien cerrado por el centro, y ya hemos dicho que ayer no fue así. Realmente hubo espacios, pese a que aparentemente no debía de haberlos. Los dos son esforzados y tienen la vocación de ayudar, de hacer coberturas, pero no son jugadores rápidos y de un gran dinamismo. Aunque ni mucho menos todo es responsabilidad suya. Si la primera presión es efectiva y dificulta al lanzador, seguramente ellos se pueden pertrechar mejor y fijar al rival más cercano. Sí que se pone también el foco en la pareja de mediocentros cuando se recupera la pelota. Se echa en falta que den más velocidad a la salida de balón, para que llegue antes y en mejores condiciones a los hombres de tres cuartos de campo.

Superado este trance, y pese a ir líderes en el grupo para no descender, no hay tiempo para el relajo. El próximo domingo vendrá al Municipal el Hospitalet (anterior equipo de Antonio López), que ha goleado al probablemente peor equipo del grupo, el Orihuela (4-1). Tres de los goles llevaron la firma de Manuel Expósito Salinas, nacido en Granada pero criado en Santa Eulalia, y formado en la Peña. Uno de los mejores goleadores de su generación (la del 88) en todo el estado, pero que por una cosa u otra no ha jugado en una categoría superior. No habrá otro delantero que conozca mejor los recovecos del Municipal. Y ya, como veterano que es, estará aleccionando a sus compañeros con lo que se van a encontrar. Seguro que será otro tobogán de emociones que esperemos que la Peña vuelva a superar. Van a ser siete largas semanas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s