Hospitalet-Peña: cada dinámica en su momento

A la Peña se le comprime el calendario como suele hacerlo con sus rivales en el cuerpo a cuerpo. Crear incomodidad constante es una de sus señas. Y así, con mejor o peor resultado de manera puntual, a la larga ha ido presentando buenos balances. Sin embargo, después de encadenar una buena racha de victorias, los contagios han frenado en seco la inercia competitiva y el trabajo regular. A pesar de eso, ha vuelto a sumar de tres. Ese hábito no lo ha perdido, pero algunos mecanismos grupales si se apreciaron algo desajustados en el último encuentro ante el Hospitalet.

Puede ser una apreciación personal, pero escuchando a Raúl Casañ al final del encuentro dio la sensación de que él tampoco quería hacer una valoración muy profunda sobre la victoria. Fue un partido con varias ocasiones para ambos lados y seguramente la inercia positiva anterior de unos ayudó a imponerse a los otros. La Peña venía de trabajar en grupo sólo dos días antes y por detrás más de una semana de confinamiento. No era sencillo preparar un partido con estos antecedentes contra alguien que se juega la vida. Por eso, menos exigidos, y con los arreones individuales de sus mejores hombres, el equipo pudo sacar el partido adelante sin buscar excusas.

Loren en su burbuja

Por momentos se apreciaron desajustes en el posicionamiento grupal, sobre todo en fase defensiva, que eran demasiado visuales. La banda izquierda no pudo fijar casi nunca las acometidas del Hospitalet. Pero tal era el hándicap de la no preparación para la Peña que Pau Pomar, mediada la primera mitad, ya parecía tener calambres en las piernas. En ese ida y vuelta, Loren siguió mostrando su excelente estado de forma (los efectos del confinamiento con él no van) y en un derroche de sus facultades dejó atrás a dos hombres, el segundo con un autopase que se recordará, para servir a Colau, ese que también habla su idioma con los pies, el gol en el momento y lugar preciso. Una carrera de área a área en la que mantuvo el aliento y las pulsaciones para hacer lo que tocaba, eso tan alejado para tantos futbolistas.

La coherencia del partido fue esta vez, ante ese caos, propiedad de aquellos que la saben tener: Cristian Gómez, Alfonso, Loren, Colau, Adrián Carmona, Cristeto, Aarón, etc… De la desesperación de los locales y de los condicionantes de la pandemia para los peñistas emergió la pelota y su pie, el que ella prefiera. Lo primitivo. Pero ya le conviene a la Peña volver a la “dinámica de lo trabajado” porque el miércoles, ante el Espanyol B, una victoria significará la salvación.

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