Baiges Dones

Es posible que nadie sepa quien es Daniel David Baiges Dones, salvo en su círculo profesional y personal. No es esto realmente importante si tenemos en cuenta que está bien que la mayoría seamos personas relativamente anónimas. En Olot y para Olot no será, eso sí, tan intrascendente un gesto suyo: el silbatazo final a una temporada para los de Gabri y los de Raúl Casañ. Los primeros vivirán ese momento con alborozo o frustración (no lo tienen fácil); los segundos se saludarán con los suyos y los rivales a modo de trámite correctamente cumplimentado.

Cómo son las emociones. Y cómo las competiciones y el juego las colocan caprichosamente en el calendario. Y qué poso extraño dejan. Tan a flor de piel un 21 de marzo de parece hace dos siglos y tan insignificantes entre la fatiga de la temporada y las fechas, cuando hace días que se han cumplido los objetivos. No se puede negar que la derrota dolorosa, como la de aquel día ante el Atzeneta, provoca cierto efecto narcotizante y embriagador que hace a uno asumir que la competición y su pulso son un órgano del que uno no se puede desprender. Entre el desapego y la nostalgia vivimos atrapados.

Académicos

Baiges Dones no caerá, en cuanto pite el final, que unos cientos de quilómetros en diagonal hacia abajo es posible que el partido entre el UCAM Murcia y la UD Ibiza no haya terminado aún. Es sus ojos verá el alivio, la frustración, la efusividad o la corrección de los jugadores de dos equipos. Los efectos que provoca el ya no hay vuelta atrás en una competición. Sabiendo eso, que los errores que cometas minutos antes, o los aciertos, supondrán un desenlace irreversible. Injusta o no, la realidad cambiará. Para unos, mucho; para otros, no tanto.

El fútbol es un juego de errores. Frase muy manida. Pero el formato de la competición en Badajoz incita a obsesionarse por no cometerlos. Por más vaticinios o sensaciones que tengamos, no se puede negar que la contradicción acompaña continuamente a este juego. Sé que este equipo de apariencia ordenada haría más daño si se midiese a su rival proponiendo una apuesta de a ver quién comete más imprecisiones. Acelerar el ritmo del partido y afrontarlo de manera desbocada. Sé que muchos pensarán qué equipo de los dos que se las verán el domingo en el Nuevo Vivero saldría vencedor planteando y llevando a cabo este imposible. Por eso nunca hay que menospreciar la vertiente académica del vamos a hacer las cosas como toca, y después ver lo que acaba sucediendo. Esa espera, ese orden de las cosas que hemos acordado tiempo a, corta el aliento. Lo hemos elegido así en contraposición a lo que amamos. Y así, entre el rechazo y el anhelo, tendremos que esperar un hito en el deporte de nuestra isla. Viajemos y soñemos asumiendo que somos víctimas.

Foto: STADIUMCASABLANCA.com

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